Mientras en la coalición gobernante no dan tregua las discusiones internas, el presidente Alberto Fernández se prepara para viajar a Francia el 10 de noviembre. En el ámbito internacional el Jefe de Estado se siente cómodo y hasta considera que parte del «legado» de su presidencia, en un futuro, puede estar vinculado no sólo al manejo que hizo de la pandemia, sino también con su intento de colaborar para que la guerra entre Rusia y Ucrania termine. En París se encontrará con su par francés, Emmanuel Macron. Además de tener una bilateral con él, el mandatario argentino asistirá al quinto Foro por la Paz que tendrá el objetivo de alcanzar una salida al conflicto bélico. Luego se dirigirá a Indonesia para participar de la cumbre de líderes del G20 donde el conflicto por la guerra también será central. 

La Argentina está interviniendo en la búsqueda de soluciones del conflicto bélico de forma silenciosa. En diferentes foros y cumbres internacionales Fernández propuso a los líderes europeos más importantes que, además de Europa, América Latina, África y Asia también otros deben sentarse en la mesa en la que se discute qué hacer para terminar la guerra. «Putin tiene que sentir que se está peleando con el resto del mundo, no sólo con la OTAN. Tiene que saber que todo el mundo le está diciendo que hay que parar», reflexiona Fernández frente a sus colaboradores más cercanos. 

El Presidente argentino conversó del tema no sólo con Macron, sino también con el canciller alemán, Olaf Scholz, y hasta con el propio presidente ruso, Vladimir Putin. Con él habló dos veces desde que comenzó la guerra. Además de pedirle por el fin del conflicto, Fernández le dijo a Putin que, debido a los acontecimientos, su figura estaba perdiendo mucho prestigio en el sur. No tuvo respuesta, Putin simplemente lo escuchó. «Nada más ni nada menos», dicen en Balcarce 50.

El martes de la semana pasada, antes del almuerzo, el Presidente estaba en su despacho de Casa Rosada cuando recibió un llamado especial. Era su par francés que le pedía que adelante el viaje a París para que, previo al Foro por la Paz, pudieran tener una reunión a solas. Además, Macron invitó a Fernández a otro foro del que todavía no tiene detalles. El mandatario dijo que sí. Aún no se sabe quiénes formarán parte de la comitiva. Posiblemente sea de la partida, además del Canciller, Santiago Cafiero, el ministro de Economía, Sergio Massa.

Fernández, además de hablar con sus pares, conversa del tema con otros actores. Hace una semana se reunió en la Quinta de Olivos con el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. El estadounidense le dijo que para él la solución del conflicto bélico se iba a dar una vez que Rusia decida abandonar el territorio ucraniano. El punto de vista de Fernández es distinto. Él considera que ese escenario es poco probable y que la salida deberá incluir un derrotero donde cada paso es importante. Piensa que finalmente habrá que darle garantías a Putin para que la guerra pueda terminar. Posiblemente eso incluya que Ucrania ceda alguno de los territorios que perdió.

Según lo que conversó Fernández con Macron y otros líderes del mundo, la mayor preocupación hoy en día –y para lo que van a trabajar en Francia y en el G20– es para que durante esta guerra no se usen bombas nucleares y que no se ataquen centrales eléctricas. Hace diez días fue noticia que habían sido atacadas centrales eléctricas ucranianas y que esa destrucción desabasteció de energía al país. Desde el Gobierno argentino dicen que la información que ellos manejan indica que esas centrales no fueron atacadas por Rusia, sino que Putin tomó una porción de territorio y Ucrania, para defenderse y tratar de recuperar posición, disparó sobre la central eléctrica generando un gran descalabro.

«Lo más grave no es quedarse sin energía, sino que además todo eso produce una nube radioactiva», reflexionan cerca de Fernández y comentan que «ante las amenazas de Putin, lo primero que hay que hacer es lograr un compromiso de ambos países de que eso no puede pasar más». Agregan que sí o sí tiene que avanzar el diálogo porque «el costo es muy alto para todos». No solo material, sino humano. En cuanto a lo material, por la cuestión energética, este año la guerra le costó a la Argentina 5 mil millones de dólares. 

Fernández viene hace varios meses trabajando para que la región tenga lugar en la mesa de discusión. Le parecía un problema que ese tema se aborde, por ejemplo, en el G7 donde solo estaban sentados los países poderosos de occidente contra Rusia. Con esa idea en la cabeza, el presidente argentino comenzó a conversar del tema con los líderes del mundo en mayo, cuando fue de gira a Europa y se reunió con Macron; con el presidente de España, Pedro Sánchez y con el canciller alemán. Scholz, presidente del G7, le dijo que era «una gran idea», pero que debía hablar con Macron. Conversaron y allí surgió la idea de sumar a nuestro país al G7.

Durante el G7 el expresidente de Inglaterra, Boris Johnson, el exprimer ministro de Italia, Mario Draghi y Macron le contaron a Fernández que Putin les había dicho que no avanzaría. A Johnson, incluso, se lo aseguró un día antes de desatar el conflicto. «Eso generó que el mundo pierda confianza en Putin», dicen en Rosada. Cuando Fernández fue a ver al presidente ruso en febrero –justo antes de que comience la guerra– conversaron tres horas, pero el tema de Ucrania surgió recién 40 minutos antes de terminar. Lo trajo a colación Putin. Fernández dijo que no era un tema muy alejado a nuestro país, pero que la Argentina quería la paz. Él respondió que se quede tranquilo. Fernández, al salir, llamó por teléfono a Macron para contarle las novedades y la semana siguiente él se reunió con Putin. El ruso también le dijo a Macron que el conflicto no escalaría. El resto de la historia ya es conocida.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/493688-la-intimidad-de-la-agenda-internacional-del-presidente

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