21 de mayo de 2026

Martín y Lule Menem quedaron expuestos ante la tropa libertaria, después de que Santiago Caputo les deschavara la cuenta Rufus que se dedicaba a hostigar a sus adversarios internos como el propio asesor, el ministro de Economía Toto Caputo y la senadora Patricia Bullrich.

El escándalo obligó al propio Milei a defender a Menem con un argumento tan inconsistente -“le armaron una operación”-, que la palabra presidencial quedó afectada no ya frente a la sociedad en general, si no frente a las propias bases libertarias.

Sin embargo, los primos que expandieron su influencia en el gobierno bajo la protección de Karina Milei no parecen preocupados por revisar su torpe estrategia digital. “Son indolentes”, lo definió un diputado oficialista preocupado por la agudización de la interna con las Fuerzas del Cielo.

Preocupación en el Gobierno porque Karina expone a Milei para defender a los Menem y Adorni 

El cálculo de los riojanos es que, efectivamente, la pelea va a continuar. En el Salón Pasos Perdidos del Congreso, comentaron a LPO que ambos esperan “una blitzkrieg de Caputo y las Fuerzas del Cielo”.

Pero un libertario erudito -que los hay- advirtió que “los Menem solo tienen una Línea Maginot”, en referencia a la estrategia que el ministro de Defensa francés, André Maginot, propuso para defenderse del avance de Alemania. La “guerra relámpago” de los alemanes estragó rápidamente las fortificaciones que los galos construyeron durante seis años.

Los riojanos no pierden la calma, aunque saben que Santiago Caputo controla YPF, la SIDE y ARCA, acredita relaciones con gobernadores y un sector de Comodoro Py. “Que vengan”, dicen en su entorno.

Pero los riojanos no pierden la calma, aunque saben que el asesor controla YPF, la SIDE y ARCA, acredita relaciones con gobernadores y un sector de Comodoro Py. “Que vengan”, dicen en su entorno.

Los Menem están envalentonados por la hegemonía interna que lograron en el gobierno de Milei y el volumen que sumaron con las incorporación de Diego Santilli, pieza clave para conseguir los votos que les faltan en Diputados. Poder real al que se suma la alianza tejida con el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, que aceitó el desembarcó de Juan Bautista Mahiques en el Ministerio de Justicia.

El jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni.

Pero no son pocos los funcionarios y dirigentes del oficialismo que observan con preocupación la escalada de la interna que dificulta al gobierno instalar una narrativa más positiva y lo mantiene bajo la tensión de los escándalos que se suceden, en muchos casos alimentados por la propia dinámica caníbal de los libertarios.

Menem intentó no perder la calma durante los momentos más álgidos de la sesión de este miércoles e, incluso, sobreactuó el tono canchero que cultiva para esconder el nerviosismo. En más de una ocasión, apeló al término “dipu” para pedirles amablemente a los legisladores opositores que cerraran sus discursos sin insumir más tiempo o no se engancharan en discusiones que podían agudizar la confrontación.

Gordo Dan en llamas porque Wayback Machine confirmó que Rufus es Menem: “Le mintieron al Presidente”

En efecto, recurrió a esas dos sílabas como apócope informal para pedirle a Juan Marino que culmine su cuestión de privilegio al final de la jornada pero, antes, lo hizo para rogarle a Horacio Pietragalla que volviera a su banca, cuando salió disparado para ir a buscar al tucumano Gerardo Huessen, quien desde la otra punta del recinto lanzaba improperios inaudibles contra el kirchnerismo después que Rodoldo Tailhade se quejara por las condiciones de detención de Cristina Kirchner en comparación con las que se conceden a los genocidas y los narcos, tal como informó LPO.

De hecho, Pietragalla cruzó todo el hemiciclo hasta la bancada libertaria junto con Javier Andrade y otros compañeros de su bloque pero Huessen se escondió detrás de los cortinados. O sea, la calidez de Menem hasta fue ociosa porque no había chances de trifulca.

Otro momento destacado por una diputada opositora que repara en los detalles se produjo cuando Menem decidió interrumpir abruptamente el discurso de cierre de Gabriel Bornoroni, antes de la votación de la ley Hojarasca. “Me corta rápido el micrófono a mí”, dijo el cordobés, entre risas, pero marcando que no había finalizado su discurso. 

Fuente: LaPoliticaOnLine.com