20 de abril de 2026

Martín Llaryora se sumó a la negociación que varios gobernadores aliados iniciaron con la Casa Rosada y que en el trazo grueso plantea que el gobierno nacional plantea candidatos y campañas de “baja intensidad” en las elecciones de gobernador para favorecer la reelección de los mandatarios, a cambio que estos le aporten el voto de sus diputados y senadores para eliminar las PASO a presidente.

Muy débil en las encuestas, Milei quiere evitar que el peronismo arme una gran primaria que vaya de Axel Kicillof al banquero Jorge Brito, con el riesgo que le ganen en primera vuelta.

LPO reveló en exclusiva, que este tipo de enjuague se está tantando en Santa Fe, donde los libertarios podrían ir con los diputados Mayraz para gobernador y Pellegrini para intendente de Rosario, dos opciones correctas pero que no implican jugar a fondo.

 En Córdoba, la traducción de esa estrategia sería que la Casa Rosada plantee una lista de La Libertad Avanza “pura” que lleve de candidato a gobernador al diputado Gabriel Bornoroni y evite que se conforma la gran alianza opositora con Luis Juez y el radicalismo de Rodrigo de Loredo.

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Pero nada es fácil. La estrategia de Llaryora de dividir a la oposición está funcionando a medias. Por ahora, el radicalismo -con De Loredo y Marcos Ferrer a la cabeza- proponen una interna opositora, mientras Luis Juez se mantiene firme junto a Bornoroni. 

En el peronismo cordobés apuestan fuerte a una candidatura a gobernador de De Loredo, pero dudan que quiera pagar el costo político de dinamitar un eventual acuerdo Bornoroni-Juez.

La jugada de mínima de Llaryora es que al menos haya dos canastas opositoras, y que una sea libertaria pura, es decir sin Juez ni De Loredo. En el peronismo cordobés apuestan fuerte a una candidatura a gobernador de De Loredo, pero dudan que quiera pagar el costo político de dinamitar un eventual acuerdo Bornoroni-Juez.

Una boleta libertaria sin alianzas obligaría a radicales y a juecistas a competir divididos o redefinir su estrategia, debilitando cualquier intento de construcción unificada contra Llaryora. “Para eliminar las Paso, Milei sólo tendrá para negociar las listas provinciales. Aspiramos a que en Córdoba haya una lista libertaria pura. Con nuestra gestión en alza y la nacional cayéndose, creemos que los cordobeses nos van a volver a votar”, dicen en El Panal, como llaman en Córdoba a la Casa de Gobierno provincial.

De Loredo, Juez y Bornoroni tantean un acuerdo en Córdoba que llevaría al libertario como gobernador.

La cuenta que hace el peronismo cordobés es que el oficialismo, sin las provincias no kirchneristas, no podrá avanzar en la eliminación de las Paso. “El problema de eliminar las Paso es de los libertarios, no nuestro”, dicen en el PJ cordobés. 

Pero la negociación tiene que sortear un problema de base: la desconfianza mutua entre los libertarios y los gobernadores aliados. La pregunta básica que se hacen en torno a los gobernadores es: “Qué nos garantiza que si este año votamos la eliminación de las PASO, el año que viene Karina Milei y los Menem no jueguen a fondo para quedarse con las gobernaciones?”. 

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Por eso, algunos proponen patear el tratamiento del proyecto que elimine las PASO para marzo del año que viene, ya con el calendario electoral de las provincia smuy lanzado y los candidatos en la cancha.

Como sea, la caída de la recaudación, la crisis del empleo formal, la inflación que no cede y los casos de corrupción son el combo que el Gobierno cordobés pone en tensión para diferenciarse de Milei y los libertarios. 

La retórica contra Milei tiene tres ejes: el incumplimiento “flagrante” de las leyes de financiamiento universitario y de emergencia de discapacidad y la crisis en el Pami que está reventado los sistemas de salud en los municipios. De hecho, cerca de Llaryora vaticinan problemas judiciales para los funcionarios libertarios.

A eso, explica a LPO un funcionario cordobés, se suman “los problemas del plan económico que ya hace daño en el metro cuadrado y un relato anti casta herido de muerte tras los escándalos de Adorni”. 

En ese marco, la definición de la fecha de la elección provincial se encuadra en la siguiente estratégica: Llaryora convocará cuando su imagen esté en 60 puntos, que derramaría en unos 40 puntos electorales. Es un resultado que sólo le sirve con la oposición fragmentada.

Fuente: LaPoliticaOnLine.com