24 de septiembre de 2026
Los técnicos del Fondo Monetario Internacional ya están en Buenos Aires para iniciar la tercera revisión del programa económico y vuelven a poner la lupa sobre el punto más sensible del esquema de Luis Caputo: la acumulación de reservas. La visita coincide con un vencimiento por unos USD 800 millones que el Gobierno deberá afrontar este viernes con el propio organismo, mientras espera superar la auditoría para habilitar un nuevo desembolso por USD 869 millones.
La delegación está encabezada por Joyce Wong, la nueva jefa de misión del FMI para Argentina, que reemplazó a Bikas Joshi y tendrá su primera revisión al frente del caso argentino. Los técnicos mantendrán reuniones con funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central y analizarán las cuentas fiscales, la acumulación de reservas y el avance de los compromisos incluidos en el programa.
Fortress Consulting puso el foco precisamente en la debilidad con la que Argentina llega a esa revisión. Según sus cálculos, el país recibió a los técnicos con las reservas USD 910 millones por debajo del máximo alcanzado el 25 de agosto. El viernes 25 vence un pago de capital por 583 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalentes a cerca de USD 800 millones. Fortress remarcó que el compromiso deberá afrontarse con reservas que rondan los USD 50.000 millones. La coincidencia no es menor: mientras el Fondo audita cuánto logró acumular el Banco Central, el propio organismo se llevará esta semana una cantidad de divisas similar a la caída de reservas registrada desde el máximo de agosto.
La foto de las reservas muestra las dificultades que enfrenta Caputo. El miércoles de la semana pasada las reservas brutas se ubicaban en USD 50.003 millones y terminaron el viernes en USD 49.798 millones, según datos provisorios recopilados por Fortress. Pero el dato más llamativo aparece al comparar esa dinámica con el ingreso de dólares por el comercio exterior.
En agosto las exportaciones alcanzaron USD 8.883 millones, un incremento interanual de 12,4%, mientras que el superávit comercial fue de USD 2.187 millones. Argentina ya acumula 33 meses consecutivos con saldo positivo. Sin embargo, esos dólares casi no pasan por el Banco Central. Fortress destacó que durante la última semana la autoridad monetaria consiguió comprar apenas USD 80 millones, equivalentes al 3% del volumen negociado. Ese descalce es justamente uno de los puntos que deberá analizar la misión.
El frente fiscal, en cambio, muestra números más cómodos para el Gobierno: en agosto el Tesoro obtuvo un superávit primario de $1,99 billones y uno financiero de $640.000 millones. Además, el Presupuesto 2027 proyecta un resultado primario positivo equivalente al 1,3% del PBI.
La revisión tiene además una consecuencia financiera inmediata. Si los técnicos consideran cumplidos los objetivos y posteriormente el directorio del FMI aprueba la tercera revisión, Argentina podrá acceder a un desembolso por 636 millones de DEG, equivalentes actualmente a unos USD 869 millones. El giro no es automático: primero deberá alcanzarse un acuerdo técnico y luego llegará el tratamiento del directorio.
La secuencia expone la dependencia que todavía mantiene el programa respecto del financiamiento del Fondo. Esta semana Argentina deberá girarle unos USD 800 millones y, si consigue aprobar la revisión, podrá recibir posteriormente USD 869 millones. La diferencia entre ambos movimientos es de apenas unos USD 70 millones, aunque los tiempos entre la salida y el ingreso de las divisas no necesariamente coincidirán.
La preocupación por las reservas no se limita a la negociación con el organismo. Citi también advirtió que el principal desafío financiero para Argentina se encuentra en el pesado cronograma de amortizaciones de 2027. Para el banco estadounidense, tres variables serán decisivas para atravesarlo: la acumulación de reservas, el acceso continuo al mercado y la credibilidad de la política económica.
El diagnóstico cobra relevancia porque las condiciones para conseguir esos dólares en el mercado volvieron a empeorar. Fortress señaló que la Reserva Federal elevó su tasa al rango de 3,75% a 4% y el bono del Tesoro estadounidense a diez años cerró en 5,01%, por encima del 5% por primera vez desde 2007. A eso se sumó un riesgo país argentino de 524 puntos.
La combinación volvió a colocar el costo teórico de financiamiento soberano argentino por encima de los dos dígitos. Fortress calculó que la suma entre el rendimiento del Treasury y el riesgo país arroja un costo cercano al 10,3% anual en dólares, el mayor desde el 7 de abril. El deterioro fue rápido: el 10 de julio esa misma cuenta daba 8,6%.
El calendario con el Fondo tampoco termina con el vencimiento del viernes. Después de los 583 millones de DEG de esta semana, Argentina deberá afrontar nuevos compromisos con el organismo durante los próximos meses, entre intereses, cargos y nuevas devoluciones de capital. Eso obliga al Gobierno a sostener la generación de dólares aun si consigue aprobar la tercera revisión.
Fuente: LaPoliticaOnLine.com
