La pandemia puso el tema en primer plano, y la oposición no perdió tiempo para sacarle jugo. El de «la Educación» es el nuevo territorio discursivo que Juntos por el Cambio ha decidido recortar –elevándolo a la par de otros como «la Seguridad»– en el diseño de campaña de cara a 2023. A tono con los tiempos, en la Ciudad de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta dio luz verde para levantar el perfil de la ministra del área, Soledad Acuña, que inéditamente logra recortarse como «candidateable» para el electorado local, al tiempo que gana rechazo entre los docentes y la comunidad educativa. En tiempos feroces de interna en la coalición opositora, queda un trecho, sin embargo, para saber quiénes entre tantos llegarán a la final.

Indignados

Siempre con tono de denuncia e indignación como condición para transitarlo, el camino recorrido por Juntos en los últimos meses incluye volver a la carga con ideas como la «emergencia educativa» o la más reciente propuesta de declaración de «servicio estratégico esencial a todos los niveles de la educación obligatoria». El objetivo declarado es el de «garantizar las jornadas de clase aún cuando haya paros o medidas de fuerza». «Los padres tienen que trabajar y se les complica mucho, así por lo menos el día de paro no será lo mismo, pero estarán en la escuela, el equipo directivo tendrá que estar para recibirlos», explicó el exministro Alejandro Finocchiaro, proponiendo a la escuela como una suerte de guarda pibes, y dando por sentado que los reclamos docentes no serán atendidos jamás.

Más innovadoras, otras ideas para el área trajeron novedades meritocráticas, como premiar con más recursos a aquellas jurisdicciones que muestren «mejoras significativas en sus indicadores educativos». Así lo propuso el proyecto de Ley de Evaluación Integral que llegó al Congreso con las firmas de María Eugenia Vidal, Diego Santilli, Facundo Manes, Rogelio Frigerio, entre otres, además del entusiasta Finocchiaro.

Mejor que hacer es decir

Aun en un territorio en el que tiene a cargo la gestión, como la Ciudad de Buenos Aires, a Juntos por el Cambio le viene resultando fácil desplegar la bandera discursiva de «la Educación», sin que se ponga en tensión con datos concretos de la realidad. La disminución constante y sostenida del presupuesto del Ministerio de Educación en esta jurisdicción, por ejemplo, que cayó un 14 por ciento en términos reales (esto es, descontando el efecto de la inflación) entre 2011 y 2021 –al dato hay que sumar las subejecuciones que también se mantien, sobre todo en el área de infraestructura–.

Así las cosas, la ministra Soledad Acuña gana protagonismo público, y su figura se recorta como «candidateable». Llegado el caso, se despega también entre el gabinete como «bien medido» en los sondeos previos Fernán Quirós, pero son tiempos de lustrar alfiles en un momento de la interna en el que cada facción mueve fuerte sus fichas al interior de la interna de la oposición.

Por lo pronto, les muchaches de Larreta copan agenda mientras por los costados avanzan para el armado local Jorge Macri –el exbonaerense y actual ministro de Gobierno porteño recorre por estos días las plazas de barrio, donde se reúne con vecinos y les promete más espacios verdes– y la resistencia radical se ilusiona con Martín Lousteau, que ya «camina» la ciudad y acumula fotos con gente que sonríe.

La escuela sin guardapolvo

Hace poco Acuña presentó su libro El día que ir a la escuela fue noticia (dato: la portada elige presentar a un grupo de estudiantes no de primaria sino de secundaria, sin guardapolvo blanco). La obra tiene reseña de Mario Vargas Llosa, prólogo de presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso (la derechista del PP que no se cansa de estigmatizar a los inmigrantes y que se ha opuesto tenazmente a toda medida de cuidado durante la pandemia) y dedicatoria «a Horacio, que desde hace más de veinte años cree en mí y me da oportunidades para seguir creciendo».

Además de denunciar «una mirada sobreprotectora del Gobierno nacional», la presentación de Acuña en la Feria del Libro fue ocasión para poner en palabras: “Voy a trabajar para que Horacio sea el presidente del próximo gobierno”.

Péguele al maestro

Con resultados de focus groups y encuestas del electorado porteño en mano, el estilo de la ministra siempre ha sido abiertamente confrontativo con las y los docentes, y en general poco afecto a la valoración positiva («pobres, viejos, militantes y fracasados», se recordará que los evaluó).

Tras la reciente aprobación de un nuevo estatuto docente que fue militado personalmente en la Legislatura por la ministra, y que tiene un amplio rechazo entre las y los docentes, el nuevo capítulo de este enfrentamiento abierto llegó esta semana a partir de un incidente en una capacitación docente del programa «Maestro + Maestro».

Allí irrumpió, sin previo aviso, el director General de Educación Estatal de la Ciudad, Fabián Capponi, buscando una foto para subir a las redes sociales oficiales. Recordado por un video donde se lo ve bailando sin barbijo en plena pandemia adentro del Ministerio, Capponi es señalado por la comunidad docente como «un provocador» y uno de los responsables de la precarización laboral en la Ciudad.

«Lo que ven sucedió durante una capacitación docente en el Ministerio y demuestra el enorme desafío que aún tenemos. No vamos a permitir este tipo de comportamientos. Está lejos del ejemplo que nuestros hijos necesitan de sus docentes, quienes son sus referentes, modelos de excelencia y, sobre todo, quienes los educan para pensar libremente», publicó la funcionaria junto a un video en el que los docentes aplaudían pidiendo que el funcionario se fuera.

La acusación pronto fue refutada simplemente mostrando el video completo, en el que los docentes le decían al funcionario: «Ustedes hablan por sus políticas. Si nos estigmatizan como docentes, nos dicen que no nos gusta laburar, nos precarizan, no nos titularizan, hablan en los medios en contra nuestro, ¿cómo quieren que los recibamos? Cambien algo de eso, y los recibimos con un abrazo». 

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/423342-el-pro-y-la-bandera-discursiva-de-la-educacion