6 de febrero de 2026
La economía brasileña está en un momento excepcional. A la creación de más de 1,7 millones de puestos de trabajo con récord histórico de poder adquisitivo, en un entorno de inflación anual del 4% y apenas 0,4% de déficit de las cuentas púbicas, se le suman rércord en inversión extranjera directa y ganancias en la bolsa de San Pablo.
El contraste con la Argentina no podría ser más marcado. Tras suspender la implementación del nuevo índice de inflación del INDEC porque superaba el 3% mensual, la respuesta del mercado al gobierno de Milei fue negativa. A la baja del Merval y la suba del riesgo país se suma la fuerte caída de las acciones argentinas que cotizan en Wall Street, en un panorama general de cierre de empresas, pérdida del poder adquisitivo y caída de exportaciones.
Mientras que Brasil tuvo la mayor suba de sus acciones en una década. El promedio del índice Bovespa subió casi 15% desde que arrancó el 2026 y los ADR brasileños subieron un 50% en un año, logrando aislarse de la volatilidad global. La inversión extranjera directa, es decir en bienes físicos, alcanzó en el 2025 el récord histórico de USD 15.000 millones.
Jhonny Mendes, economista de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, explicó a LPO que “el sólido desempeño del mercado bursátil brasileño a principios de 2026 es resultado de una convergencia de factores externos e internos, y no de un evento aislado”.
Lula creó 1,7 millones de puestos de trabajo en un año
Mendes destacó que “desde el punto de vista financiero, Brasil registró una importante entrada de capital extranjero”. El dinero que ingresa a la Bolsa de San Pablo, es impactante aún para la dimensión de ese mercado, el más profundo de Latinoamérica. “Solo en enero de 2026, el saldo neto de los inversores internacionales en la bolsa B3 fue de aproximadamente R$ 26 mil millones (casi 5 mil millones de dólares), superando el total observado a lo largo de 2025, que fue de alrededor de R$ 25 mil millones”.
“Este movimiento indica una mejora significativa en la percepción de riesgo del inversor global en relación con el país”, agregó Mendes.
El especialista brasileño explicó que “Brasil inició 2026 con una combinación inusual: tasas de interés reales aún altas en términos internacionales, lo que contribuye a la estabilidad cambiaria; expectativas de flexibilización monetaria a lo largo del año, reduciendo gradualmente el costo del capital; y un mercado bursátil que, a pesar del reciente aumento, aún operaba con valoraciones descontadas en comparación con sus pares globales”.
“La composición del Ibovespa, fuertemente concentrada en bancos y empresas relacionadas con las materias primas, favoreció el rendimiento en un entorno de márgenes resilientes y una sólida generación de efectivo. Estos sectores son bien comprendidos por los inversores extranjeros y tienden a beneficiarse de los ciclos de recuperación global”, agregó.
En relación a la comparación con Argentina y otras economías emergentes que cayeron o se mantuvieron neutrales, Mendes afirmó que “la diferencia de rendimiento entre Brasil y otros mercados emergentes no implica ausencia de riesgos, sino una posición relativa más favorable para Brasil dentro del universo de los mercados emergentes”.
Gabriel Galípolo, presidente del Banco Central.
“En un entorno global marcado por la debilidad del dólar, la recuperación de los precios de las materias primas y la rotación de carteras desde los principales mercados desarrollados, los inversores tienden a priorizar países que combinan liquidez, rentabilidades reales atractivas y menor fragilidad macroeconómica”, añadió.
Las acciones volvieron a caer y sube el riesgo país, mientras Brasil vuela al 15%
“Brasil destacó en relación con otros mercados emergentes que enfrentaron una mayor incertidumbre fiscal, política o cambiaria. El flujo de capital extranjero suele ser más una consecuencia que causa inicial. Primero, surgen señales de estabilidad macroeconómica, alta rentabilidad real, ganancias corporativas consistentes y precios atractivos; luego, el capital internacional entra y refuerza la apreciación de los activos”, explicó Mendes.
El economista explicó que “mientras algunos mercados emergentes se corrigieron debido a factores específicos o a una pérdida de atractivo relativo, Brasil logró diferenciarse ofreciendo una combinación de rentabilidad, liquidez y fundamentos corporativos, lo que explica el mejor desempeño del mercado bursátil brasileño a principios de 2026”.
Sobre la incidencia del entorno político en un año electoral en el que Lula se jugará la reelección en octubre, Mendes dijo que “el riesgo político no ha desaparecido, pero ya no es el principal obstáculo para la asignación de capital”.
Respecto de qué sectores ofrecen más atractivos en la Bolsa de San Pablo, Mendes aseguró que “el sector bancario, ante la previsión de una caída de las tasas de interés, prevé una disminución de las tasas de impago y un potencial aumento de las ganancias. Algunos ejemplos son Itaú y BTG”.
El vicepresidente y ministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin, con un grupo de industriales en Brasilia.
Mendes también recomendó mirar “las empresas exportadoras actúan como cobertura global contra las fluctuaciones cambiarias; en este caso, Vale con el mineral de hierro y Suzano con el papel. Las empresas energéticas se benefician de la previsibilidad de su flujo de caja; por ejemplo, Eletrobrás, que ya ha consolidado su privatización, y Engie, gracias a su buena gestión y preferencia por los inversores extranjeros”.
“En 2026, el mercado brasileño tenderá a favorecer a las empresas con ingresos recurrentes, generación de caja consistente y menor dependencia de un crecimiento acelerado. Los bancos, exportadoras y las empresas del sector energético destacan por combinar previsibilidad, sensibilidad positiva a la caída de las tasas y fundamentos sólidos”, añadió.
El tema de la reducción de las tasas (juros, en portugues) es central en el debate económico brasileño y refleja uno de los rasgos distintivos de Lula: logró crecimiento económico y empleo, manteniendo tasas positivas bien altas para que no se le escape la inflación.
“El Banco Central de Brasil ya dijo que debería reducir la tasa Selic, porque la inflación está más controlada. El informe Focus indicó una nueva reducción del IPCA, hasta el 3,99 % anual. Con esto, el riesgo está disminuyendo. Esta percepción, en un momento de tasas de interés altas en comparación con otros mercados, demuestra que existe una oportunidad con la prima de riesgo aún en niveles elevados (15 % – 3,99 %)”, explicó Mendes.
“Es decir, con una inflación más controlada y expectativas de un recorte de la tasa Selic, el riesgo macroeconómico ha disminuido, mientras que Brasil aún ofrece tasas de interés reales altas. Esta combinación de menor riesgo y alta prima ha atraído a los inversores hacia los activos brasileños”, concluyó.
Fuente: LaPoliticaOnLine.com
