27 de septiembre de 2026
Ahorristas de Pilay que pagaron durante veinte años para acceder a un departamento denuncian que la empresa no entrega hace meses una sola unidad y que no construyeron las torres prometidas.
La empresa que supo liderar los planes hipotecarios en Santa Fe habría dejado de construir las viviendas comprometidas y ahora les ofrece propiedades más chicas, ubicadas fuera de las zonas pactadas o acuerdos económicos que no alcanzan para reemplazarlas. El conflicto tiene su epicentro en Santa Fe y Rosario aseguran que se extenderá a Córdoba, Entre Ríos y Uruguay.
“¿Qué hicieron con la plata recaudada de captación de ahorro que no fueron comprando los terrenos ni construyendo cuando iban ganando plata?”, cuestionó ante LPO Juan Marcos Aviano del Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (Cesyac) que evalúa una presentación colectiva.
Es que durante dos décadas los clientes sostuvieron sus aportes, pero al momento de recibir las unidades se encontraron con propuestas para modificar las condiciones que habían contratado de Pilay que funciona como administradora de un sistema de ahorro para acceder a una vivienda y se vinculó con distintas constructoras, entre ellas Bauen.
Los planes contemplaban la adjudicación por sorteo, licitación o al completar los veinte años de aportes. Los reclamos abarcan tanto los plazos de entrega como la ubicación y las dimensiones de los departamentos.
Según reconstruyó Aviano, los primeros conflictos llegaron a la Justicia de manera individual. Hasta 2023, la empresa cerraba acuerdos antes de que hubiera sentencia: entregaba una propiedad más chica o fuera de la zona elegida, compensaba parte de la diferencia con dinero o pagaba un monto cercano al valor del departamento comprometido. El dirigente estimó que esa etapa comprendió algunas decenas de casos, con escasa exposición pública.
La situación se agravó durante 2024 y 2025. Aviano sostuvo que comenzaron los incumplimientos en los sorteos y aparecieron ofertas de lotes y desarrollos alejados de las ubicaciones originales. Los ahorristas cuestionan esas alternativas y sospechan que buscan ganar tiempo frente a los vencimientos de los contratos.
Aviano estimó que la cantidad de afectados podría alcanzar los 13 mil ahorristas, aunque aclaró que se trata de un cálculo preliminar. Dentro de ese total ubica entre cuatro mil y cinco mil personas que completarían los veinte años de aportes en estos meses y deberían recibir su vivienda.
El otro punto de conflicto, dice el director del Cesyac, es en Córdoba donde se aproximan vencimientos de los contratos que comenzaron a pagarse en 2006, un año particularmente próspero para Pilay. La empresa también vendió planes en Entre Ríos y Uruguay donde se espera que aparezcan damnificados en algún momento.
Pilay le atribuyó las dificultades a la inflación y a las restricciones estatales para construir torres. Un comunicado de la empresa aludió a las “graves crisis económicas” y plantea la necesidad de “encontrar una manera equitativa de readaptar el contrato a las circunstancias vigentes”. Los clientes cuestionan que esa readaptación implique, en el mejor de los casos, resignar metros cuadrados, ubicación o años de espera después de haber sostenido los pagos.
El conflicto llegó a la Legislatura santafesina. El diputado Miguel Rabbia presentó un proyecto de comunicación que pide la intervención del Ejecutivo donde le solicita “que intervenga en carácter de mediador a fin de articular y brindar respuesta institucional ante los reclamos efectuados por personas vinculadas a planes administrados por las firmas conocidas comercialmente como PILAY S.A., CASAPLAN S.R.L., PILARES S.R.L. y otras que estén vinculadas.”
Mientras avanzan las presentaciones individuales, el costo de reclamar aparece como otro obstáculo. Una ahorrista que habló con LPO contó que los gastos administrativos son muy altos y que organizaciones de defensa del consumidor se están organizando para pedir rebajas. Aviano confirmó, por su parte, que el Cesyac evalúa una presentación colectiva.
La misma ahorrista relató que sus abogados le aconsejaron no interrumpir las cuotas: si deja de pagar, le advirtieron, sería ella quien quedaría en incumplimiento. Lleva más de diecinueve años aportando para su casa propia. Le faltan once meses para completar el plan y sigue pagando sin saber a ciencia cierta si le darán la vivienda.
Fuente: LaPoliticaOnLine.com
