4 de febrero de 2026

En el gobierno agitan el fantasma de Sergio Massa para justificar el papelón de la renuncia de Marco Lavagna al Indec pero también le reprochan a Luis Caputo falta de muñeca para contener el escándalo.

En la Rosada apuntan al líder del Frente Renovador como el impulsor de una operación para dañar al gobierno por medio de su ex economista de cabecera. Lavagna fue parte del espacio de Massa durante años y ahora en la Rosada creen que nunca cortó esos vínculos. Sin embargo, en el entorno de Massa afirman que cuando el Frente Renovador cuestionó públicamente las toqueteadas mediciones de actividad para que no dieran recesión, el diálogo entre ambos se cortó de manera definitiva.

Fuentes del oficialismo confirmaron a LPO que hace más de dos meses que Milei venía discutiendo con Lavagna sobre cual era el momento más oportuno para lanzar el nuevo índice de inflación. Lavagna y Milei se conocen hace años, de antes que el ahora Presidente se dedicara a la política.

Lavagna renunció porque el nuevo índice de inflación le dio 3,4 por ciento y le pidieron que no lo difunda

“Javier le dijo a Marco que no era momento de lanzar el nuevo índice, que había que esperar que se terminara de concretar el reacomodamiento tarifario”, confirmó a LPO un dirigente libertario al tanto de lo ocurrido. En efecto, como en los próximos meses habrá fuertes subas de la luz y el gas por encima de la inflación, un nuevo índice que le otorgue más peso a ese rubro -acorde a la realidad que vive la gente-, necesariamente iba a empujar bastante hacia arriba el IPC, algo muy dañino para el relato libertario.

Toto se equivocó en dejar esto suelto, no estuvo encima del tema.

Lavagna no hizo caso y anunció que a partir de febrero se daría a conocer la inflación con el nuevo método. En rigor la discusión no es nueva. Ya durante la gestión de Massa el nuevo índice estaba elaborado. “Como en las mediciones de prueba siempre daba más alto, decidimos que mejor no implementarlo”, recuerda un ex funcionario.

Como sea, el fantasma de Massa convive en la Casa Rosada con un dato más concreto: Caputo falló en no evitar que la situación con Lavagna se desbordara y ahora el gobierno paga un costo altísimo por destruir la credibilidad de las estadísticas oficiales y alimenta las sospechas que la baja de la inflación está exagerada. “Toto se equivocó en dejar esto suelto, no estuvo encima del tema”, es el reproche que se repite contra el ministro de Economía.

El mercado no tomó bien el manoseo del IPC, clave para calcular la rentabilidad de los bonos que ajustan por CER: subió el riesgo país y se desplomaron los activos argentinos.

Un misil en el placard

Pero ajenos a este problema, en las últimas horas un detalle técnico abonó las teorías conspirativas de los libertarios. En la Casa Rosada afirman que la ponderación nueva de los servicios está mal hecha y da un 50% arriba de lo que debería. Por eso, argumentan, la inflación que quería anunciar Lavagna marcaba por encima del 3 por ciento y ese índice que se trabajó durante años, ahora directamente se descartará. Una mala decisión que se suma a la pésima decisión de impedir a Lavagna difundir el nuevo índice.

Esto es Lavagna puro, esperar el momento justo para irse como un héroe.

Como sea, la teoría de la jugada de Massa y los reproches a Toto Caputo, conviven por estas horas en el oficialismo, con una lectura acaso más sensata: la renuncia de Lavagna fue una jugada de Lavagna para salir por la puerta grande de un cargo en el que ya estaba incómodo.

“Esto es Lavagna puro, esperar el momento justo para irse como un héroe”, dijo a LPO un veterano funcionario que recordó que dos décadas atrás, Roberto Lavagna, padre de Marco, le hizo una jugada similar a Néstor Kirchner.

Cuando la inflación se le empezó a complicar, el entonces ministro de Economía se fue del gobierno denunciando la cartelización de la obra pública, que luego se comprobó que era verdad. Casualidad o no, esa jugada de Lavagna padre fue producto de su sintonía con Paolo Rocca, en medio de la pelea por un gasoducto. Esa salida le permitió mantener una buena valoración en la sociedad, que sin embargo nunca pudo traducir en un triunfo electoral.

Marco Lavagna durante la presentación del fallido censo de 2022.

“Marco venía complicado por las evidencias de manipulación de las estadísticas de actividad y pobreza, le habían renunciado técnicos claves de esas áreas y estaba perdiendo prestigio”, recordó el funcionario consultado.

Y no sólo eso, Lavagna también arrastraba un episodio opaco durante su gestión albertista en el Indec. Los datos del censo de 2022 estuvieron secuestrados durante meses en medio de una oscura licitación ganada por el grupo Mazer, cercano a Daniel Scioli, que nunca había hecho un censo. En esa operación se lo mencionó al legislado Eugenio Casielles, en ese momento cercano a Lavagna y uno de los fundadores de La Libertad Avanza, que debió abandonar el espacio enfrentado a Karina Milei. 

Fuente: LaPoliticaOnLine.com