En varios puntos de la costa atlántica bonaerense, el consumo durante la temporada registró un derrumbe superior a los 30 puntos, situación que profundiza el malestar de las cámaras del sector con las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.
En paralelo, en algunos chats que agrupan a propietarios de grandes restaurantes se empieza a visibilizar el fastidio con el actual esquema cambiario que ancla el dólar y que -aseguran- genera un doble efecto: “El extranjero no viene porque es caro y para el argentino es imposible”. Por eso, calculan que los cubiertos cayeron hasta un 40 por ciento.
Para analizar la temporada, en las cámaras empresarias se alejan del dato inmediato relativo a la cantidad de turistas que visitaron sus destinos y ponen la mirada en cambios que se profundizaron en materia de estadías y gastos.
En Villa Gesell, aunque la ocupación promedio fue del 80%, el titular de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Afines de Villa Gesell (AHRCA), Jorge Cocco, dijo a LPO: “El consumo per cápita en líneas generales, gastronomía y otras cuestiones básicas, ha bajado un 30%. Y no se superaron los cuatro días de estadía en promedio”.
Cocco sostuvo que uno de los comportamientos más visibles del flujo turístico de Gesell fue buscar alojamientos donde poder cocinar, “para evitar trasladarse a los locales gastronómicos”.
En Pinamar, el presidente de la Cámara de Turismo local, Alfredo Baldini, señaló: “No hay nada que festejar acá” y consideró que esta temporada fue “peor que el año pasado porque en 2024 sí pudieron absorber los aumentos de la inflación”.
Aunque el intendente local, Juan Ibarguren, dijo que el caudal turístico creció 9 puntos, Baldini recordó que vienen de una caída del 30% en 2024 y enumero otros factores que impactaron en el balance negativo del sector.
Sobre todo, puso de relieve el hecho de tener que afrontar “un costo operativo esencialmente mayor y con menor consumo”, con estadías mínimas que estuvieron entre dos y tres días en toda la temporada.
“Hay hoteles que no deben haber aumentado más del 20% con respecto al año pasado. No se pudieron trasladar los 120 puntos de inflación anual y los más de 400 que aumentaron las tarifas e impuestos porque, si no, perdíamos competitividad”, dijo Baldini, para denunciar que ese esquema “pulverizó la rentabilidad de los negocios”.
Para el empresario hotelero, un problema puntual de Pinamar fue haber perdido al visitante de alto poder adquisitivo que -dijo- “priorizó subirse al avión e irse al exterior, quizás a Brasil, pero muchos también a Chile, Estados Unidos y Europa”.
Otro fenómeno que en Pinamar no venían hace décadas es el bajo nivel de reservas y la llegada de turistas en busca de alojamiento en el momento. “Eso, a los establecimientos no les permite planificar”, dijo Baldini.
Ante esa multiplicidad de factores, el titular de la Cámara de Turismo de Pinamar acusó una “miopía” “del Gobierno: “La información que le pasa Scioli a Milei no mira los datos del propio Indec que dice que en diez meses consecutivos cayó la ocupación hotelera”, dijo.
En el reciente informe de Came, se marcó que la temporada en el país tuvo un impacto económico de 8,7 billones, lo que representa una caída del 19,4% frente a la temporada 2024. Sin embargo, empresarios de destinos clásicos de la costa bonaerense aseguran que el derrumbe es mayor.
En Came describen que en todos los destinos se observó que los turistas, con el objetivo de reducir gastos, optaron por estadías más cortas y un consumo más moderado y que, a diferencia de otros años, hubo escasez de turistas internacionales, que suelen tener un gasto superior al de los locales.
Todo eso impactó de lleno en los grandes restaurantes, donde aseguran que la temporada fue una catástrofe y lo atribuyen en los chats internos a un factor en particular: el esquema cambiario del Gobierno, que ahuyentó a los locales pero también a los extranjeros, que incluso generaron numerosos posteos en redes sobre los altos valores de los platos gourmet.
Fuente: LaPoliticaOnLine.com