15 de octubre de 2026

Cientos de miles de personas marcharon en medio de la lluvia para reclamar que Milei les pague a las universidades. El gobierno reprimió la protesta con gases y carros hidrantes.

La marcha buscó visibilizar el incumplimiento del gobierno frente a la Ley de Financiamiento y se sumaron otros grupos que padecen el ajuste, como las personas con discapacidad y jubilados.

Antes de que comenzara el acto hubo una fuerte represión y mientras los periodistas afines al gobierno viralizaban imágenes de personas rompiendo un banco de cemento con una masa, los manifestantes denunciaban que los desmanes eran culpa de infiltrados. Al final de la marcha, volvieron las corridas.

Donde Avenida de Mayo agarra la curva que la transformará en Rivadavia, Natalia posa con una bandera argentina. “La industria agoniza”, puede leerse sobre las franjas celestes. Calzados Gambitas, su fábrica, está parada desde hace 15 días y dice que en el 90% del sector pasa lo mismo.

La Justicia le ordenó al gobierno que pague de “inmediato” a las universidades pero Milei va a apelar 

Junto a la agrupación Calzados de Pie, culpa a las importaciones, pero sobre todo al contrabando. “Las fronteras son un colador”, denuncia. “Decidimos venir a apoyar la universidad porque los chicos son el futuro. Y nuestros trabajadores son los padres y madres de estos pibes”, asegura Natalia que lleva 37 de sus 49 años en la industria.

Uno de sus colegas lleva puesta una especie de túnica blanca de goma con la leyenda “Milei sorete vendepatrias. Universidades”. Su vestimenta le sirve para protestar y también para protegerse de la lluvia, que está en su momento más intenso.

Cristina trabaja con personas con discapacidades y asegura que son el sector más castigado por el gobierno, que cada vez cubre menos prestaciones. “Los chicos están para atrás”, asegura.

Vino desde Don Torcuato junto a su hijo Bauti de 11 años. “De tanto ahorrar en Educación nos hemos vuelto millonarios en la ignorancia”, dice el cartel con un dibujo de Mafada que sostiene. “El país no se usa ni se vende”, puede leerse en la pancarta de Bauti que tiene una bandera de EEUU en la quinta palabra. “Él vino a apoyar a sus docentes que están muy mal”, explica.

A pocos metros, dos vendedores de bebidas miran las botellas de coca y las latas de cerveza que no se mueven. Hoy era el día para salir a vender pilotines, que cotizan 8 mil pesos. Cerca del final bajarán a cinco mil.

Aquellos que vinieron sin paraguas ni sobretodo o que prefieren no exponerse, se empujan contra las paredes de los edificios con balcón. Una combi de las Madres de Plaza de Mayo pasa entre la gente y despierta aplausos.

“Gatito mimoso del poder económico”, dice el cartel que sostiene una joven donde Donald Trump acaricia a una Javier Milei transformado en felino.

“Eso de que los pobres no llegan a la universidad no es un diagnóstico, es un plan del gobierno”, puede leerse en una pancarta que está a poco tiempo de claudicar ante la lluvia. Eso le ocurrió a otro cartel fabricado con cartón y tinta que descansa sobre un charco. “Que haya universidad para el pueblo y que no haya paz para el gobierno”, anhela.

Nicolás es locutor y estudia Comunicación Social en la UNQUI. Dice que la situación es crítica y que los docentes tienen que tomar cada vez más trabajos para llegar a fin de mes. “¿Y si usan la guita del operativo para pagarle a los docentes y jubilados?”, se pregunta.

“Que feo debe ser/ pegarle a un jubilado / para poder comer”, canta un grupo de jóvenes que se aleja de la plaza cuando desde el Congreso llega el aire viciado de gases.

Fuente: LaPoliticaOnLine.com