13 de octubre de 2026
Luis Caputo enfrentará este miércoles una nueva prueba en el mercado de deuda. El Tesoro deberá afrontar vencimientos por $4,9 billones y buscará renovar esos compromisos con una estrategia que había abandonado durante las últimas cuatro licitaciones: volver a ofrecer títulos en pesos que vencen después de las elecciones presidenciales de 2027. La decisión llega en un momento en que los inversores todavía exigen rendimientos elevados para financiar al Gobierno a plazos largos.
El equipo económico aprovechará que los vencimientos de esta semana son relativamente bajos para intentar extender el perfil de la deuda. La oferta incluye una Lecap con vencimiento a fines de enero de 2027, un bono a tasa variable TAMAR de agosto de 2028, un título dual TAMAR/dólar linked de enero de 2028 y otro dual CER/TAMAR que vence en diciembre de 2029.
La novedad es que, durante las cuatro licitaciones anteriores, Finanzas había concentrado sus colocaciones en instrumentos con vencimiento dentro del actual mandato presidencial. La estrategia buscaba evitar el costo adicional que exige el mercado para mantener deuda argentina durante un período atravesado por la incertidumbre electoral. Ahora, Caputo intentará comprobar si la recuperación reciente de los bonos permite modificar ese escenario.
Sin embargo, las condiciones financieras todavía están lejos de ser favorables. Un informe de mercado advierte que el AO29, uno de los instrumentos emitidos anteriormente con vencimiento posterior a las elecciones, ofrece actualmente un rendimiento cercano al 14% efectivo anual medido al dólar contado con liquidación. Ese nivel se encuentra muy por encima del costo original de colocación y vuelve poco atractiva una nueva emisión de ese bono.
El dato refleja las dificultades del Gobierno para conseguir financiamiento de mayor plazo sin convalidar rendimientos elevados. Aunque el AO29 no forma parte de la licitación de este miércoles, su cotización funciona como una referencia de las exigencias de los inversores para asumir riesgo argentino más allá de 2027. El problema para Caputo es que necesita extender los vencimientos, pero hacerlo puede implicar un costo financiero considerable.
Desde Max Capital anticiparon que el Tesoro podría alcanzar una renovación cercana al 100% de los compromisos, aunque esperan que la demanda se concentre principalmente en la Lecap de enero. En otras palabras, el Gobierno tendría posibilidades de cubrir los vencimientos inmediatos, pero todavía no está claro que consiga trasladar una parte significativa de la deuda hacia 2028 y 2029.
La posición de liquidez le otorga cierto margen de maniobra al Ministerio de Economía. Según los últimos datos relevados por Max Capital, el Tesoro mantenía depósitos por $7,9 billones en el Banco Central, mientras que la liquidez depositada por las entidades financieras en el BCRA alcanzaba $1,5 billones al 7 de octubre. Por eso, la licitación no representa una urgencia inmediata de caja, sino una prueba sobre la disposición del mercado a financiar al Gobierno a plazos más extensos.
La recuperación de los activos argentinos durante la última semana abrió una oportunidad. Los bonos en dólares rebotaron alrededor del 3%, impulsados por la mejora de los mercados brasileños y una moderación de las tasas internacionales. Los títulos en pesos de mayor duración también acompañaron el movimiento, con ganancias promedio cercanas al 1,5% en los Boncer 2028 y los instrumentos duales CER/TAMAR.
Pero el alivio financiero todavía depende en buena medida de factores externos. El riesgo país logró retroceder por debajo de los 600 puntos básicos, aunque los informes de mercado advierten que una reducción sostenida hacia niveles inferiores a 550 puntos requeriría nuevas señales económicas o políticas. El rebote de los bonos, por sí solo, no garantiza que los inversores estén dispuestos a extender sus posiciones durante un año electoral.
El problema adquiere mayor relevancia frente a las necesidades financieras de 2027. Las dificultades para conseguir dólares mediante nuevas emisiones de deuda obligan al Gobierno a evaluar alternativas de financiamiento que podrían incrementar su dependencia del mercado en pesos. En ese escenario, mantener elevados niveles de renovación de los vencimientos locales será fundamental para evitar nuevas presiones sobre las cuentas del Tesoro.
La licitación de este miércoles permitirá medir hasta dónde llega la recuperación de la confianza. Si la demanda vuelve a concentrarse en los instrumentos de corto plazo, Caputo podrá renovar los vencimientos, pero seguirá enfrentando el mismo problema: conseguir inversores dispuestos a financiar al Gobierno más allá de las próximas elecciones sin exigir tasas que encarezcan todavía más la deuda.
Fuente: LaPoliticaOnLine.com
