14 de julio de 2026
El consumo de pan sigue en caída libre y en algunos puntos del Conurbano ya acumula un derrumbe del 60% desde la llegada de Javier Milei al Gobierno. Peor aún, la venta de facturas y productos de pastelería alcanza un desplome del 80%.
Así lo revelaron desde la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), donde advirtieron que, a raíz, del deterioro del poder adquisitivo, los hábitos de consumo mutaron hacia las compras fraccionadas por unidades y no por peso.
Eso, sumado a una creciente concurrencia a las panaderías de personas en situación de vulnerabilidad pidiendo por pan remanente del día anterior que no se vendió.
“Vienen y compran una o dos flautitas. Hoy viene más gente a pedir que a comprar”, dijo el dirigente panadero Martín Pinto, que sostuvo que la mayor clientela perdida en estos tiempos son los jubilados: “Dejaron de comer pan porque priorizan la compra de remedios”, añadió.
Frente a este cuadro y al aumento de los costos de producción y de los servicios, las cámaras del sector advierten que ya existen numerosas panaderías que trabajan a la mitad de su capacidad
“La situación de los panaderos de la Argentina es crítica. Seguimos en caída libre. Hace dos años y medio nos sentamos en un tobogán y no paramos de caer”, dijo Pinto.
En esa línea, en la asociación de panaderos de Mar del Plata alertaron que la baja de ventas complica la continuidad de varios comercios del rubro.
“Muchos se están endeudando con bancos, proveedores, cuesta pagarle el sueldo, mantener la estructura, no es nada fácil”, dijo a Canal 10 el dirigente panadero de esa ciudad José Mascaro, que agregó que “cuando se jubila un empleado, hoy no se repone”.
En marzo pasado, LPO contó que el número de cierres de panaderías en lo que va del gobierno libertario trepó a 2.000 y que los despidos se acercaron a los 15 mil.
Al cierre del primer semestre, la federación panaderil calcula que cerraron más de 2.800 panaderías en todo el país, con más de más de 17 mil puestos de trabajo perdidos.
Fuente: LaPoliticaOnLine.com
